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Duelo · Psiquiatría · Clasificación diagnóstica · Historia de la ciencia · Informe de evidencia1917 a 2022 · registro hasta 17 sep 2026

Teoría del duelo, de 1917 a hoy

Los moribundos, no los deudos

Negación, ira, negociación, depresión, aceptación. Elisabeth Kübler-Ross extrajo las cinco etapas de personas que afrontaban su propia muerte y las publicó en 1969. El libro que lleva las cinco etapas de la pérdida en el título y se dirige a los deudos apareció en 2005, el año siguiente a su muerte. Entre medias, el modelo se convirtió en algo que casi nadie había puesto a prueba: enseñado en 125,000 cursos ya en 1982, y todavía sin un estudio detrás. Cuando por fin llegó uno, en 2007, dijo dos cosas a la vez, y dos de sus cuatro autores pasaron el año siguiente retirando una de ellas.

  • 1969el año en que se publicaron las cinco etapas, a partir del contacto de Kübler-Ross con “más de doscientos pacientes moribundos”, cifra suya
  • 2005el año en que apareció un libro titulado por las cinco etapas de la pérdida y dirigido a los deudos, publicado tras su muerte
  • 233personas en duelo en el único estudio que se propuso poner a prueba directamente la teoría de las etapas, en Connecticut entre 2000 y 2003
  • 46% y 66.3%dos porcentajes de resiliencia publicados a partir de un mismo conjunto de datos sobre viudedad, separados por diez años y por un método estadístico

Clasificado según la solidez de cada elemento Ordenado por solidez. El modelo y las pruebas sobre él ocupan filas distintas, nunca una sola.

SolidezQué constaDónde
ConfirmadoOn Death and Dying, publicado en noviembre de 1969, expone cinco “etapas” — negación, ira, negociación, depresión, aceptación — observadas en pacientes moribundos. La cifra que da la propia Kübler-Ross es “más de doscientos pacientes moribundos”Kübler-Ross (1969), p. 38, citado en Stroebe, Schut y Boerner, Omega 74(4)
ConfirmadoEse mismo libro de 1969 ya extiende las etapas a la familia en duelo anticipado, en su capítulo sobre la familia del paciente. Hacia 1975 circulaban ya una ideología de las “etapas del duelo” y una “concepción actualmente popular de las etapas de la viudedad”Stroebe, Schut y Boerner, Omega 74(4) (2017), citando a Lopata (1975), p. 50
ConfirmadoKübler-Ross matizó el modelo ella misma en 1974: “La mayoría de mis pacientes han manifestado dos o tres etapas a la vez, y no siempre en el mismo orden”Questions and Answers on Death and Dying (1974)
ConfirmadoOn Grief and Grieving: Finding the Meaning of Grief Through the Five Stages of Loss, escrito con David Kessler, se publica en 2005, tras la muerte de Kübler-Ross el 24 de agosto de 2004Scribner (2005); historial de publicación según el registro enciclopédico de su vida
ConfirmadoWortman y Silver enumeran cuatro supuestos en los que se apoya el modelo — que la depresión es inevitable, que el sufrimiento es necesario y su ausencia patológica, que hay que “elaborar” la pérdida y que cabe esperar recuperación y resolución — y concluyen que “el trabajo empírico disponible no los respalda y en algunos casos los contradice”Wortman y Silver, Journal of Consulting and Clinical Psychology 57(3) (1989)
ConfirmadoEl Estudio de Duelo de Yale, con 233 personas en duelo en Connecticut y datos recogidos de enero de 2000 a enero de 2003, informa a la vez de que “en contra de la teoría de las etapas, la incredulidad no fue el indicador de duelo inicial ni dominante” y de que los cinco indicadores alcanzaron sus valores máximos en la secuencia que la teoría de las etapas predice. Su conclusión se abre hablando de “las etapas normales del duelo”Maciejewski, Zhang, Block y Prigerson, JAMA 297(7) (2007)
ConfirmadoTres cartas que lo discuten aparecen en la misma revista cuatro meses después. Veintidós meses más tarde, dos de los cuatro autores del estudio escriben que “las etapas del duelo podrían describirse con más exactitud como estados del duelo”JAMA 297(24) (2007); Prigerson y Maciejewski, British Journal of Psychiatry 193(6) (2008)
ConfirmadoLa propia revisión del campo sobre todo el expediente concluye: “No hay fundamento científico, y décadas de investigación han mostrado que la mayoría de las personas no se duelen por etapas”Stroebe, Schut y Boerner, Omega 74(4) (2017)
Confirmado, no verificable aquíEl libro de 2005 hace las dos cosas a la vez. En la p. 7 advierte de que las etapas “no son paradas de una línea temporal del duelo”; en la p. 12 afirma: “La ira es una etapa necesaria del proceso de sanación.” La revisión de 2017 cita ambos pasajes con sus páginas; el libro no se leyó para esta piezaKübler-Ross y Kessler (2005), citado en Omega 74(4)
Confirmado, no verificable aquíLas dos frases más citadas de las cartas de 2007 — Silver y Wortman sobre las “consecuencias devastadoras” del modelo, Bonanno y Boerner sobre un “mensaje que desorienta” — llegan a esta página a través de la revisión que las recoge con sus páginas. Las cartas en sí no pudieron abrirse en la página del propio editorJAMA 297(24) (2007), vía Omega 74(4) (2017)
Sin confirmarCuántos pacientes moribundos entrevistó realmente Kübler-Ross. “Más de doscientos” es la fórmula del propio libro y la única cifra que respalda alguna de las fuentes leídas aquí; circulan recuentos mayores y ninguno pudo establecerseKübler-Ross (1969), p. 38, vía Omega 74(4)
Sin confirmarEl número de muertos del incendio del Cocoanut Grove de 1942, la catástrofe a partir de la cual la investigación del duelo tomó forma clínica. La cifra de cabecera es 492; el comité conmemorativo documenta 490, con una breve biografía por nombre, y el monumento en construcción emplea 490 ladrillos de granito. Ninguno de los dos recuentos desplaza al otroEl registro enciclopédico del incendio, que recoge ambas cifras

1917 a 2022 Lo recorren dos hilos: lo que se escribió sobre el duelo y lo que ocurrió cada vez que alguien lo puso a prueba. Al principio los separan veintisiete años; en 2007, cuatro meses.

  1. 1917Freud publica “Trauer und Melancholie”, que distingue el duelo como proceso consciente y sano de la melancolía como proceso inconsciente y patológico. La idea del trabajo del duelo que funda — que hay que retirar el apego de lo perdido — rige el campo durante casi todo el siglo
  2. 1942El 28 de noviembre, un incendio en el club nocturno Cocoanut Grove de Boston mata a 490 o 492 personas, según el registro que se consulte
  3. 1944Erich Lindemann, psiquiatra del Massachusetts General Hospital que estudió a los supervivientes y a los deudos del incendio, lee “Symptomatology and Management of Acute Grief” en la reunión del centenario de la Asociación Americana de Psiquiatría. El duelo pasa a ser observación clínica y no argumento psicoanalítico
  4. nov 1969Aparece On Death and Dying, con cinco “etapas” extraídas de pacientes moribundos. Su propio capítulo sobre la familia del paciente ya las extiende a quienes esperan
  5. 1974La matización de la propia Kübler-Ross, cinco años después: “La mayoría de mis pacientes han manifestado dos o tres etapas a la vez, y no siempre en el mismo orden”
  6. 1975Helena Lopata registra una ideología de las “etapas del duelo” y una “concepción actualmente popular de las etapas de la viudedad” entre mujeres de Chicago. El modelo es sabiduría popular sobre los deudos treinta años antes de que se les dirija un libro sobre él
  7. jun 1989Wortman y Silver publican “The myths of coping with loss” y hallan que el trabajo empírico disponible no respalda los supuestos en los que se apoya el modelo de etapas
  8. 1999Stroebe y Schut publican el modelo de proceso dual: enumeran los fallos de la hipótesis del trabajo del duelo — definición imprecisa, ninguna cuenta del procesamiento dinámico, ninguna validación entre culturas ni épocas — y sustituyen la progresión por la oscilación entre un afrontamiento orientado a la pérdida y otro orientado a la restauración
  9. 2002Un estudio prospectivo de 205 personas, con datos recogidos algunos años antes de la muerte del cónyuge y de nuevo a los seis y a los dieciocho meses, halla que la resiliencia es el patrón más frecuente y el duelo común relativamente infrecuente
  10. 2005Dos publicaciones, un año después de la muerte de Kübler-Ross. On Grief and Grieving, con las cinco etapas de la pérdida en el título y los deudos como lectores. Y un ensayo aleatorizado en el que el tratamiento del duelo complicado supera a la psicoterapia interpersonal, con un 51% de respuesta frente a un 28% y un número necesario a tratar de 4.3
  11. feb 2007Se publica el Estudio de Duelo de Yale, que reclama el primer examen empírico de la teoría de las etapas y arroja resultados que cortan en ambos sentidos
  12. jun 2007Tres cartas lo discuten en la misma revista — de Silver y Wortman, de Weiner, y de Bonanno y Boerner — con una réplica de los autores
  13. dic 2008Dos de los cuatro autores de ese estudio proponen que “las etapas del duelo podrían describirse con más exactitud como estados del duelo”, y que se reetiqueten como estados multidimensionales que evolucionan y decrecen con el tiempo
  14. 2010Una réplica conceptual con 614 adultos jóvenes en duelo, 441 por causas naturales y 173 por causas violentas, halla un “apoyo limitado” a la teoría de las etapas, y que la construcción de sentido predice el duelo mucho mejor que el tiempo transcurrido desde la pérdida
  15. 2012El conjunto de datos de 2002 se reanaliza mediante análisis de crecimiento de clases latentes. La proporción resiliente pasa del 46% al 66.3%, sin que nada haya cambiado en los deudos, y lo que se mide es una trayectoria de depresión
  16. 2017Stroebe, Schut y Boerner revisan todo el expediente y piden que las etapas queden “relegadas a los estantes de la historia”. Añaden una queja sobre su propio bando: un abanico de alternativas “presenta un frente débil y desunido ante la teoría de las etapas”
  17. 2018Una revisión de 54 estudios sobre acontecimientos potencialmente traumáticos de toda clase — no solo el duelo — halla que la resiliencia es la respuesta modal, con un 65.7% y un intervalo de confianza del 95% de 61.6 a 69.8
  18. ene 2022La CIE-11, adoptada por la 72.ª Asamblea Mundial de la Salud en 2019, entra en vigor con el trastorno de duelo prolongado. El DSM-5-TR aparece ese mismo año con un trastorno de duelo prolongado propio, redactado de otro modo
  19. 2023Maarten Eisma expone el caso contra ambos: una historia no lineal que rompe el vínculo con la investigación anterior, ninguna definición consensuada de duelo normal con la que contrastar el duelo prolongado, y el riesgo de medicalizar una respuesta frecuente

Tres desacuerdos, con ambas partes nombradas Esta página no zanja ninguno. Uno de ellos no está zanjado en absoluto.

El Estudio de Duelo de Yale lo citan ambos bandos, y ninguno lo tergiversa. Su resumen se abre en contra del modelo que se propuso poner a prueba: “En contra de la teoría de las etapas, la incredulidad no fue el indicador de duelo inicial ni dominante. La aceptación fue el ítem más respaldado y el anhelo, el indicador negativo dominante de 1 a 24 meses tras la pérdida.” Después, en el mismo párrafo, informa de que los cinco indicadores alcanzaron sus valores máximos exactamente en la secuencia que la teoría de las etapas predice: la incredulidad más alta al primer mes, el anhelo con su pico a los cuatro, la ira a los cinco y la depresión a los seis. Su conclusión se abre hablando de las etapas normales del duelo.

Cuatro meses después, tres cartas en la misma revista discutieron el diseño y la lectura. Silver y Wortman escribieron que una creencia equivocada en el modelo de etapas “puede tener consecuencias devastadoras”: lleva a los deudos a sentir que no lo están afrontando bien y provoca respuestas poco útiles de su entorno y de los clínicos. Bonanno y Boerner escribieron que las etapas del duelo “nos dicen poco sobre cómo podría la gente afrontar la pérdida” y que, frente a las pruebas que contradicen cualquier respuesta normal “media”, eso es “un mensaje que desorienta”. Ambos pasajes llegan a esta página desde la revisión de 2017 que los recoge con sus páginas; las cartas en sí no pudieron abrirse.

Entonces los autores se movieron. En diciembre de 2008, dos de los cuatro escribieron que “las etapas del duelo podrían describirse con más exactitud como estados del duelo”, y propusieron reetiquetarlas como estados multidimensionales que evolucionan y decrecen en intensidad con el tiempo. Dos años más tarde, una réplica conceptual con 614 adultos jóvenes en duelo halló un “apoyo limitado”.

  • 4meses entre el estudio y las cartas que lo discuten, en la misma revista
  • 22meses hasta que dos de sus cuatro autores prefirieron “estados” a “etapas”
  • 614adultos jóvenes en duelo en la réplica que halló un apoyo limitado

No hay una fecha en la que las cinco etapas dejaran de tratar del morir y pasaran a tratar del duelo, y buscar una es justo el modo en que la historia se cuenta mal en ambas direcciones.

Las observaciones son de pacientes moribundos. Pero el libro de 1969 no se detiene ahí. Stroebe, Schut y Boerner consideran “importante señalar” que Kübler-Ross extendió las etapas a la familia en duelo anticipado dentro de ese mismo libro, en su capítulo sobre la familia del paciente. Hacia 1975, Helena Lopata registraba una ideología de las “etapas del duelo” y una “concepción actualmente popular de las etapas de la viudedad” entre mujeres de Chicago, treinta años antes de que se les dirigiera libro alguno sobre las cinco etapas.

Lo que 2005 aporta es la portada. On Grief and Grieving: Finding the Meaning of Grief Through the Five Stages of Loss, escrito con David Kessler y publicado el año siguiente a la muerte de Kübler-Ross, es el primer libro que pone las cinco etapas de la pérdida ante los deudos con ese nombre. Y hace también las dos cosas a la vez: en la p. 7 advierte de que las etapas “no son paradas de una línea temporal del duelo” y de que no todo el mundo pasa por todas ni en un orden prescrito; en la p. 12 dice “La ira es una etapa necesaria del proceso de sanación.” La revisión que cita ambos pasajes señala que la ira es un síntoma frecuente del duelo, no universal.

Kübler-Ross había hecho la misma matización en 1974 y no viajó con el modelo. Es el destino corriente de una idea memorable, y es la razón por la que las etapas se describieron como descriptivas y se usaron como prescriptivas.

  • 1969las etapas publicadas, y ya extendidas a la familia que espera en el mismo libro
  • 1975las etapas de la viudedad registradas como sabiduría popular entre mujeres de Chicago
  • 2005las cinco etapas de la pérdida en una portada, dirigidas a los deudos

Que la mayoría de los deudos salen adelante sin ayuda profesional es el hallazgo más viajado del campo, y la cifra que lo sostiene exige cuidado.

En 2002, un estudio prospectivo recogió datos de 205 personas algunos años antes de que muriera su cónyuge, y de nuevo a los seis y a los dieciocho meses. Halló que la resiliencia era el patrón más frecuente y el duelo común relativamente infrecuente; la clasificación situó al 46% en el grupo resiliente. Diez años después, los mismos datos se reanalizaron mediante análisis de crecimiento de clases latentes, y la proporción resiliente salió en 66.3%. Nada había cambiado en los deudos. Sí el método, y el artículo de 2012 lo dice de su predecesor con todas las letras, calificando de rudimentarios los procedimientos anteriores.

De ahí dos cautelas, y la página sostiene ambas. Una cifra de resiliencia es tanto un enunciado sobre un análisis como sobre el duelo. Y el citadísimo “alrededor del 65%” es otro número de otro estudio: 65.7%, de una revisión de 2018 sobre 54 estudios de acontecimientos potencialmente traumáticos de toda clase, no del duelo. El 66.3%, en cambio, es una trayectoria de síntomas de depresión, como dice el propio título de ese artículo. Que ambos caigan a menos de un punto porcentual uno del otro es una coincidencia, y aquí no se lee como una confirmación.

  • 46%resilientes, según la clasificación original de 205 cónyuges en duelo
  • 66.3%resilientes, a partir de los mismos datos reanalizados diez años después
  • 65.7%resilientes en 54 estudios sobre traumas potenciales de toda clase, otra pregunta distinta
CifraQué mideEn quién
46%Una trayectoria resiliente, clasificada por el procedimiento original del estudio205 cónyuges en duelo en Estados Unidos, desde antes de la muerte hasta 18 meses después
66.3%Una trayectoria resiliente de síntomas de depresión, por análisis de crecimiento de clases latentesLas mismas 205 personas, reanalizadas diez años después
65.7%La resiliencia como respuesta modal, intervalo de confianza del 95% de 61.6 a 69.854 estudios sobre acontecimientos potencialmente traumáticos de toda clase, el duelo entre ellos

Qué sustituyó a las etapas, y qué pregunta el diagnóstico El campo no se detuvo en decir que no, y no está unido sobre qué decir en su lugar.

  • 1989

    Cuatro supuestos, ninguno respaldado

    Wortman y Silver

    • Que la depresión es inevitable tras una pérdida
    • Que el sufrimiento es necesario, y su ausencia señal de patología
    • Que hay que elaborar la pérdida
    • Que cabe esperar recuperación y resolución — y, sobre los cuatro, que “el trabajo empírico disponible no los respalda y en algunos casos los contradice”
  • 1999

    Oscilación, no progresión

    Stroebe y Schut

    • Enumera los fallos de la hipótesis del trabajo del duelo: definición imprecisa, ninguna cuenta del procesamiento dinámico y ninguna validación entre culturas ni épocas
    • Dos estresores en lugar de una secuencia: uno orientado a la pérdida, que es el duelo mismo, y otro orientado a la restauración, que es la vida que se rehace
    • Defiende la dosificación: el respiro del duelo es parte del afrontamiento adaptativo, no un fallo suyo
  • 1944

    Dónde el duelo se volvió clínico

    Lindemann, tras el incendio del Cocoanut Grove

    • Un incendio en un club nocturno de Boston el 28 de noviembre de 1942 mató a 490 o 492 personas; ambos recuentos siguen vigentes y ninguno ha desplazado al otro
    • Erich Lindemann, psiquiatra del Massachusetts General Hospital, estudió a los supervivientes y a los deudos y leyó su ponencia en la reunión del centenario de la Asociación Americana de Psiquiatría en 1944
    • Es donde el duelo deja de ser un argumento psicoanalítico y pasa a ser algo que un clínico anota, veinticinco años antes de las cinco etapas
  • Lo que hay hoy

    Siete alternativas, y esa es la queja

    según las enumera la revisión de 2017

    • Trayectorias, teoría cognitiva del estrés, construcción de sentido, modelo de transición psicosocial, modelo de dos vías, modelo de proceso dual, modelo de tareas
    • La objeción de la revisión a su propio bando: un abanico de alternativas “presenta un frente débil y desunido ante la teoría de las etapas”
    • Lo que pide en su lugar es un único sustituto accesible que intente explicar, y no una lista — que es justo por lo que las etapas, simples y memorables, conservan su sitio

Ambos manuales diagnósticos vigentes incluyen ya un trastorno de duelo prolongado, y no es exactamente el mismo trastorno.

La CIE-11 fue adoptada por la 72.ª Asamblea Mundial de la Salud en 2019 y entró en vigor el 1 de enero de 2022; el DSM-5-TR apareció ese año, con el trastorno de duelo prolongado como diagnóstico nuevo. Puestos uno al lado del otro, difieren justo donde se decide quién es un caso. El DSM-5-TR exige que la muerte se haya producido hace al menos doce meses y al menos tres de ocho síntomas nombrados. La CIE-11 no fija mínimo alguno en su criterio de acontecimiento — solo que las respuestas de menos de seis meses, y de más en algunos contextos culturales, no cuentan — y no publica ningún algoritmo diagnóstico. Un análisis de contenido situó el solapamiento entre ambos en un índice de Jaccard de 0.47, moderado en la escala empleada, y cada uno se parece más a su propio predecesor: 0.58 y 0.63.

La diferencia se mide en personas. En 211 adultos en duelo neerlandeses y 222 alemanes, hubo menos casos probables bajo el DSM-5-TR que bajo la CIE-11. Pero una comparación de seis conjuntos de criterios en 855 personas en duelo halló una prevalencia de entre el 10% y el 20% aproximadamente y una concordancia sustancial entre los conjuntos: las definiciones discrepan bastante más en la redacción que en las personas.

La objeción no es que el duelo grave e incapacitante sea irreal. Maarten Eisma nombra la laguna: no hay definición consensuada de duelo normal con la que contrastar el duelo prolongado, dos estudios taxométricos respaldan una imagen dimensional y no categórica, y la prevalencia estimada de duelo patológico tras muertes no naturales es del 49%, cifra que convierte el diagnóstico en el etiquetado de una respuesta frecuente. Frente a eso está el ensayo que constituye el argumento clínico del diagnóstico: un 51% respondió al tratamiento del duelo complicado frente a un 28% a la psicoterapia interpersonal, con un número necesario a tratar de 4.3.

  • 0.47solapamiento de Jaccard entre las dos definiciones vigentes: moderado, en la escala empleada
  • 6 frente a 12meses desde la muerte antes de que uno u otro manual considere un caso
  • 49%prevalencia estimada de duelo patológico tras muertes no naturales, el argumento de la medicalización en una sola cifra
En qué difierenICD-11DSM-5-TR
Tiempo desde la muerteNingún mínimo en el criterio de acontecimiento; las respuestas de menos de seis meses, y de más en algunos contextos culturales, no cuentanAl menos doce meses; seis para niños y adolescentes
Síntomas acompañantesEnumerados sin recuento, y sin ningún algoritmo diagnóstico publicadoAl menos tres de ocho, cada uno nombrado
Otros trastornosNo figura en los criterios tabuladosUn criterio propio: no explicado mejor por un trastorno depresivo mayor, un trastorno de estrés postraumático u otro trastorno
A cuál se parece másSu propio borrador anterior, con un índice de Jaccard de 0.58El trastorno de duelo complejo persistente, en 0.63: cada uno está más cerca de su predecesor que del otro, que queda en 0.47
A quién identificaMás casos probables, en una muestra de 433 adultos en duelo neerlandeses y alemanesMenos, en la misma muestra

Qué sostener, y con qué firmeza Un modelo tan cómodo no lo desaloja un hallazgo. Lo desaloja saber para qué servía.

Las cinco etapas salieron de una psiquiatra sentada junto a personas que se estaban muriendo, en un hospital donde nadie hablaba con ellas de eso. Ese trabajo cambió el modo en que se muere, y nada de esta página lo toca.

Lo que vino después fue una deriva sin fecha. De los moribundos, a la familia que espera. De la familia, a la viudedad como sabiduría popular hacia 1975. De la sabiduría popular al título de un libro en 2005, y de ahí a la pérdida del empleo, al divorcio, a la adicción y, en la misma lista, a una póliza de seguro cancelada. Kübler-Ross matizó el modelo ella misma en 1974 y otra vez en 2005, y ninguna matización viajó con él, que es el destino corriente de una idea memorable y no un cargo contra ella.

El cargo, si lo hay, es de aguas abajo. Un modelo enseñado en 125,000 cursos ya en 1982 se puso a prueba directamente por primera vez treinta y ocho años después de publicarse. Ese estudio fue discutido en la misma revista en cuatro meses. Dos de sus cuatro autores prefirieron estados a etapas en dos años. Y la propia revisión del campo sobre todo el expediente, en 2017, concluye que no hay fundamento científico y pide que las etapas queden archivadas.

Tres cosas que sostener con poca firmeza, porque así las sostiene esta página. El estudio de 2007 apunta de verdad en las dos direcciones, y quien lo cite hacia un lado u otro está usando la mitad. Las cifras de resiliencia son enunciados sobre métodos tanto como sobre personas, y las dos más conocidas miden cosas distintas. Y el hecho institucional más reciente que aquí aparece — que el duelo grave e incapacitante tiene ya nombre en ambos manuales diagnósticos — es el que más discusión viva lleva encima, no el que menos.

  • 38años entre la publicación de las etapas y el primer estudio que se propuso ponerlas a prueba directamente
  • 125,000cursos en los que ya se habían enseñado las etapas, según la estimación de la propia Kübler-Ross en 1982

Lo que está establecido

Las etapas se extrajeron de pacientes moribundos y se publicaron en 1969; el mismo libro ya las extendía a la familia que espera, y 2005 es cuando un libro de las cinco etapas de la pérdida se dirigió a los deudos. Wortman y Silver no hallaron respaldo para los supuestos que las sostienen en 1989. La revisión de 2017 de todo el expediente no encuentra fundamento científico.

Lo que está realmente en disputa

Si el estudio de 2007 respalda la teoría de las etapas. Informa de hallazgos contrarios a ella y de una secuencia de picos coherente con ella, y su propia conclusión usa la expresión “las etapas normales del duelo”. Tres cartas lo discutieron y dos de sus cuatro autores prefirieron después “estados”. Citarlo para cualquiera de los dos bandos exige soltar la mitad del resumen.

Qué vigilar

Si las dos definiciones del trastorno de duelo prolongado convergen. Se solapan con un índice de Jaccard de 0.47, cada una se parece más a su propio predecesor, y sigue sin haber una definición consensuada de duelo normal con la que contrastar ninguna de las dos.

Fuentes: Maciejewski, Zhang, Block y Prigerson, “An Empirical Examination of the Stage Theory of Grief,” JAMA 297(7) (2007), y las tres cartas que le responden en JAMA 297(24) (2007) — Silver y Wortman, Weiner, y Bonanno y Boerner — leídas como registros bibliográficos, con dos pasajes citados de la revisión de 2017 que los recoge. Prigerson y Maciejewski, British Journal of Psychiatry 193(6) (2008). Wortman y Silver, “The Myths of Coping with Loss,” Journal of Consulting and Clinical Psychology 57(3) (1989). Shear, Frank, Houck y Reynolds, “Treatment of Complicated Grief,” JAMA 293(21) (2005). Bonanno, Wortman y colegas, Journal of Personality and Social Psychology 83(5) (2002); Galatzer-Levy y Bonanno, Social Science & Medicine 74(12) (2012); Galatzer-Levy, Huang y Bonanno, Clinical Psychology Review 63 (2018). Stroebe, Schut y Boerner, “Cautioning Health-Care Professionals,” Omega 74(4) (2017), y Stroebe y Schut, Death Studies 23(3) (1999), ambos leídos en su totalidad. Eisma, Australian & New Zealand Journal of Psychiatry 57(7) (2023), leído en su totalidad, y Eisma, Janshen y Lenferink, European Journal of Psychotraumatology 13(1) (2022). Lenferink y colegas, Journal of Affective Disorders 330 (2023); Boelen y Lenferink, Psychiatry Research 285 (2020); Holland y Neimeyer, Omega 61(2) (2010). La página de la propia Organización Mundial de la Salud sobre la Clasificación Internacional de Enfermedades. Artículos de Wikipedia sobre las cinco etapas del duelo, sobre Elisabeth Kübler-Ross, sobre “Mourning and Melancholia” y sobre el incendio del Cocoanut Grove, leídos en su totalidad.

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